En primer lugar, se debe determinar la potencia del horno de alta temperatura, teniendo en cuenta también su eficiencia de calentamiento eléctrico y su factor de potencia. Existen dos métodos para determinar la potencia. Uno es el método del balance térmico. Según la ley de conservación de la energía, el calor total consumido por un horno de alta temperatura por resistencia es igual al calor total emitido por los elementos calefactores eléctricos. El calor total consumido incluye el calor efectivo utilizado para calentar el metal, así como todas las pérdidas de calor del horno. Este calor total se convierte en potencia total y, tras tener en cuenta la eficiencia de calentamiento eléctrico, se multiplica por un coeficiente de reserva de potencia. Este coeficiente tiene en cuenta factores como el aumento potencial de la productividad del horno y los posibles aumentos de la pérdida de calor. Para hornos de alta temperatura de funcionamiento continuo, el coeficiente de reserva de potencia es [valor o rango utilizado habitualmente, si se conoce]; para hornos de alta temperatura de funcionamiento intermitente, es [valor o rango utilizado habitualmente, si se conoce].
El otro método es el empírico, que determina principalmente la potencia del horno en función del volumen de la cámara del horno.
Antes de calcular los elementos calefactores eléctricos, se debe seleccionar el material de los elementos calefactores y su método de conexión en función de la potencia determinada y la tensión de la línea de alimentación.